sábado, 28 de julio de 2007


Se arranca el ojo en
Tribunales de Justicia


Pasadas las siete de la tarde, Miguel Fernández Palomo, se quitó la vida ante cientos de transeúntes y funcionarios del Tribunal de Justicia de Concepción. De acuerdo a testigos oculares, el hombre de 45 años, dijo que su acción era en representación de todos los chilenos a quienes la justicia los ha ignorado.
Según la afirmación de un periodista, quien no quiso identificarse y que en esos momentos cubría los últimos acontecimientos del emblemático Caso Matute-Johns, sus últimas palabras fueron: “no habrá justicia mientras sea ciega”.
Asimismo, relató la misma fuente, que Fernández extrajo una corta pluma de su abrigo y se arrancó el ojo sin emitir mueca alguna de dolor. Segundos después gritó: “NO HAY DOLOR”.

TESTIGOS

Rafael Domínguez, quien caminaba por las afueras de los Tribunales, pensó que se trataba de una manifestación artística. Cuando miró al hombre sacar el cuchillo y luego extirparse su órgano, creyó que de la cavidad del ojo saldrían mariposas. “Supuse que era un acto de magia”, afirmó consternado.
Acto seguido, la víctima cayó al suelo y se golpeó la cabeza. La primera persona en percatarse que su acción no era una “manifestación artística” fue Juana Cabellos, a quien el discurso pronunciado por Fernández le pareció “muy inspirador y emotivo”.
De acuerdo a su versión, la sangre comenzó a brotar rápidamente. “Cuando vi la sangre en mis pies grité. Nadie hizo nada. Si hubiera llegado algún funcionario de la institución, que también estaban presentes, le habrían salvado al pobre hombre que tan lindo hablaba. Muy inspirador, te repito”.

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