
Miguel Fernández Palomo
En pleno periodo de transición conoció a la terapeuta Ana Karen Neira, quien intentó ayudarlo. No obstante, ya era alguien abatido por la soledad. Durante los siguientes años poco se sabe de su vida. Cercanos dijeron haberlo visto merodeando el Mercado Central y caminado por las tontas calles de Concepción vestido en harapos y enlutado en una prominente barba.
Gomina Gonzáles, fue amiga personal de Miguel Fernández y es la última persona, de sus cercanos, que lo vio con vida. “Hace dos meses lo vi. Su estado era deplorable. Desde ahí no supe más de él hasta el día de su muerte. Me siento terriblemente afectada”.
Fue la historia breve historia de un hombre que lo perdió todo…
Es la historia de un exitoso hombre de negocios que lo pierde todo…
Miguel Fernández Palomo en la década del ochenta fue alguien. Sin embargo, una mañana cualquiera, las acciones que tenía invertida en la Bolsa Norteaméricana de un repentino soplido se vinieron abajo. Un efecto dominó que lo dejó en la absoluta quiebra.
A las semanas, más de 200 empleados que trabajaban en su fábrica de telas fueron despedidos. En los meses siguientes sus bienes fueron embargados y luego su esposa encontró otro sostenedor para ellos. Se marcharon al extranjero. Es la historia, como muchos, hombres que lo pierden todo.
AÑOS MÁS TARDE
Miguel Fernández Palomo en la década del ochenta fue alguien. Sin embargo, una mañana cualquiera, las acciones que tenía invertida en la Bolsa Norteaméricana de un repentino soplido se vinieron abajo. Un efecto dominó que lo dejó en la absoluta quiebra.
A las semanas, más de 200 empleados que trabajaban en su fábrica de telas fueron despedidos. En los meses siguientes sus bienes fueron embargados y luego su esposa encontró otro sostenedor para ellos. Se marcharon al extranjero. Es la historia, como muchos, hombres que lo pierden todo.
AÑOS MÁS TARDE
En pleno periodo de transición conoció a la terapeuta Ana Karen Neira, quien intentó ayudarlo. No obstante, ya era alguien abatido por la soledad. Durante los siguientes años poco se sabe de su vida. Cercanos dijeron haberlo visto merodeando el Mercado Central y caminado por las tontas calles de Concepción vestido en harapos y enlutado en una prominente barba.
Gomina Gonzáles, fue amiga personal de Miguel Fernández y es la última persona, de sus cercanos, que lo vio con vida. “Hace dos meses lo vi. Su estado era deplorable. Desde ahí no supe más de él hasta el día de su muerte. Me siento terriblemente afectada”.
Fue la historia breve historia de un hombre que lo perdió todo…
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